The generation gap

No os volváis locos/as, aún no he empezado a escribir mis entradas en inglés, cosa que no descarto hacer más adelante. Hoy me gustaría hablar de lo que se conoce como generation gap o salto generacional. Quiero hablar de esto porque en la entrada anterior mencioné el abismo que separa a los investigadores y gente de ciencia en general con la gente de a pie y los muggles en general. Pero este abismo se acentúa si tenemos en cuenta la diferencia de edad entre los que sufren los azotes de los recortes y los que los deciden.

Pongámonos en situación: mi familia, como muchas otras familias españolas, tuvo que emigrar del campo a la ciudad en busca de una vida mejor. En concreto mi familia venía de Badajoz a Barcelona buscando trabajo y un bienestar que en el pueblo era bastante dificil. Esto sigue siendo así, sigo conociendo a gente de mi edad que emigra del pueblo a la ciudad para estudiar y luego para trabajar. Antes que nuestros padres, nuestros abuelos también tuvieron que emigrar, y muchos lo hicieron a otros países, como por ejemplo Alemania. Y ahora seguimos haciéndolo. En mi familia no se pudo estudiar, en esa generación sólo estudiaban los pudientes, los que podían permitirselo, los que tenían padres que tenían un trabajo que les daba suficiente como para vivir y pagar los estudios de sus hijos. Y ahora está ocurriendo lo mismo.

¿Qué está pasando? Todo está igual que hace 30 años o más. Añadámosle a esto que empiezan a haber brechas en la sociedad. Que los padres cada vez entienden menos a sus hijos y viceversa. Que la crisis afecta a muchísima gente, que la clase media está desapareciendo, y que en tiempos de incertidumbre, el egoísmo y el pensamiento radical aflora entre mucha población que, en tiempos de bonanza, hubiera sido más compasiva, más abierta, y más comprensiva con las dificultades ajenas.

El salto generacional lo veo como un factor más que contribuye a todo este ajetreo, a las discusiones y a los malentendidos que se dan a diario y en todas partes. Ves la televisión y te sorprende ver a gente de 60+ opinando sobre el estado actual, ves el congreso y hay muchos diputados y ministros también de 60+. Ves muchos oficios dirigidos por gente también de 60+.

Con todo el respeto que se puede tener, y desde mi humilde opinión, ¿sabe toda esta gente cómo funciona el sistema actual? ¿saben lo que queremos? ¿saben qué necesitamos? Muchos de ellos ya tienen la vida resuelta, ya están acomodados, y muchos aún viven en el pasado. No saben qué quiere la población que intenta buscarse un lugar en este país, ni lo que necesita, ni cómo facilitarlo. A mi me da mucha lástima, porque suelen asociar la juventud con protestas, radicalismo, ignorancia, y muchas cosas más, cuando valoran mucho más su propia experiencia que, en tiempos de cambios, y bajo mi punto de vista, se queda obsoleta. 

Ahora me gustaría hacer un paréntesis y hablar de las cuasiespecies víricas (ved este post para saber qué son, 5 minutillos os cuesta). Imaginaos un virus cuya secuencia lleva mucho tiempo dominando las demás, pues todas las condiciones que se ha encontrado le han sido favorables. Ése es el diputado/ministro/loquesea que lleva muchos años en el cargo o viviendo de la política. Ahora bien, ¿esa “experiencia” vivida le servirá al virus si se avecina una serie de cambios drásticos en el ambiente? Puede ser que sí o puede ser que no, ¿cierto? ¿Y si aparece por mutaciones espontáneas, una nueva secuencia joven que se adapta perfectamente a ese cambio? 

Con este paralelismo virológico he querido apuntar algo que yo veo y que, siempre desde mi ignorancia, tiene su lógica. Muchos políticos han sido educados y enseñados durante el franquismo o durante la transición. Lo que hayan aprendido entonces, ¿tiene valor ahora? ¿Se “actualizan”? ¿Intentan renovar sus ideas? Yo no sé nada de política ni de economía, pero creo que el sentido común debería imperar algunas veces, y no iría nada mal “refrescar” el sistema introduciendo a gente joven, que tenga unos valores claros y definidos acordes a la actualidad.

Ahora pasamos al pequeño ámbito familiar. Si el otro día os dije que me costaba entenderme con mi familia por mi futura profesión, imaginaos si le añadimos la diferencia de edad, de experiencias y de vivencias, de estudios y de carácter. Es una bomba. Bajo mi punto de vista, y lo que yo intentaré hacer siempre, sin descanso, es informarme de forma continua, evitando que mis ideas se arraiguen, dejándome influenciar positivamente por todo lo que vaya sucediendo a mi alrededor. La mente abierta es la que se mantiene joven, y la experiencia no lo es todo, sino el valor relativo que esa experiencia aporte a tu visión del mundo, y de la vida, y como tus decisiones puedan influir en los demás y en ti mismo.

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3 comentarios en “The generation gap

  1. La famosa llamada generación tapón no deja avanzar a los más jóvenes.
    Para poder sacar a las viejas glorias de sus sillas creo que hará falta algo bastante radical como tumbar a bancos y las grandes empresas que controlan el país… Eso, o esperar que se mueran de viejos: a la que muera uno, los demás irán cayendo, como el dominó.
    Creo que no saldremos de la situación hasta que no mande gente que no vivió ni la guerra civil ni la transición siendo adultos.
    Gran entrada 🙂

  2. En mi centro de investigación, la media de edad es altísima: “la moda” es reengancharse tras la jubilación… Bien es cierto que aunque se jubilaran no habría dinero para que entrara gente joven 😦

  3. Pingback: A esa edad ya éramos mujeres. | cafedeciencia

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