Los dominios de la vida: ¿donde caben tres caben cuatro?

Aunque ya publiqué ayer, llevo semanas sin publicar nada de ciencia. Hoy mismo he recibido un mazazo bien fuerte al saber que no me habían escogido para la plaza predoctoral que solicité en Suiza y para la cual fui hasta Berna para ser entrevistado la semana pasada. Llevo ya meses buscando con ansias una plaza predoctoral para la cual he enviado CVs a toda Europa, porque el panorama aquí me dice que alguien con mi motivación y experiencia no puede hacer el doctorado porque no tiene una nota suficiente de la carrera. En fin, que es duro, pero que seguiré intentándolo porque es lo que quiero hacer más que nada en el mundo. 

Dicho esto, paso a hablaros de un tema muy interesante del que he hablado con Javier Arcos (@DrXavierus) por Twitter: los virus gigantes y el cuarto dominio de la vida.

La vida en tres dominios

CoImagenmo la mayoría de los que por aquí os pasáis sabéis, los biólogos siempre se han caracterizado por tener esa manía de clasificar todo de forma jerárquica y los nombres en latín, clasificando cada especie según las categorías taxonómicas en las cuales se ajustan mejor por sus características (especie, género, familia, orden, clase, filo, reino y dominio). Como era imposible ponerse de acuerdo, las categorías superiores de la vida han estado en discusión durante los últimos siglos.

Hasta hace décadas, se tenía establecido que la diferencia más básica entre dos seres vivos se reducía al nivel celular y más concretamente a la presencia de un núcleo definido por una membrana nuclear, dejando así dos “imperios” de la vida: eucariotas y procariotas, siendo los primeros quienes tienen dicha membrana nuclear.

Es en 1977 cuando Carl Woese y colaboradores proponen establecer la vida en tres dominios distintos, abriendo una brecha en el “imperio” eucariota que dividiría el dominio eucariota y el dominio arquea, ya que éstos últimos tendrían varias características que les situarían evolutivamente más próximos a los eucariotas que a las bacterias, a pesar de ser organismos procariotas (ver más).

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¿Qué son los virus?

Es el gran debate sin duda alguna. Tras más de un siglo investigando los virus, aún existe una división entre pensadores científicos sobre si son o no son seres vivos, sin llegar aún a una conclusión concreta, aunque por ahora no están incluidos en el árbol de la vida, ya que no son organismos celulares ni tienen autonomía metabólica. Aun así, su influencia en el árbol de la vida es innegable, ya que llevan miles de años interactuando con el material genético de células de todos los dominios de la vida, modificando sus genes y los nuestros a medida que van infectando dichas células. Esto es peculiarmente evidente en la existencia de los retrovirus endógenos humanos (hERV), fragmentos retrovirales que quedaron integrados en nuestro genoma (y en el de otros vertebrados) desde el inicio de nuestra interacción genética, y que constituyen hasta un 8% del total de nuestro genoma.

Se abre la brecha

ImagenPero como en casi todo, las mayores preguntas surgen cuando la situación llega a un límite, y en este caso el límite se dio en el año 2003. Unos diez años antes, unos investigadores ingleses analizaron amebas acuáticas de la ciudad de Bradford buscando una bacteria causante de neumonía que también infectaba dichas amebas (por ejemplo). En su lugar encontraron un organismo parásito de forma similar a los cocos Gram-positivos que, tras su secuenciación en 2003 (más de 1 millón de pares de bases) y su morfología similar a virus (icosaédrica), descartaban su relación con el dominio bacteriano.

Este fue el primer hito científico que abrió la brecha de los tres dominios de la vida, pues era un organismo más grande, con más genoma y con más características funcionales que la gran mayoría de los virus y que algunas bacterias. Estos organismos fueron llamados mimivirus (microbe-mimicking virus), y durante unos años fueron los virus más grandes descubiertos hasta que les siguieron dos otros que sorprenderían más a los virólogos: el megavirus y el pandoravirus. Ambos superan en cantidad de material genético a los mimivirus (1,26Mb el primero y 2,5Mb el segundo).

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Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿Deberíamos hablar ya de un cuarto dominio?

Este post participa en la XXXI Edición del Carnaval de Biología que acoge Retales de Ciencia

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 Este post participa en la Edición XXXVI (Edición del Kriptón) del  Carnaval de Química, cuya anfitriona es Toñi Martínez (@t_martinezii) en su blog cafedeciencia 

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 Referencias:

Life Stands on the shoulders of Giants (Viruses), 6th Feb 2013. Byte Size Biology

Size matters. Life is life, 1st May 2009. Byte Size Biology

Discovery of the Giant Mimivirus, Nature Education

El misterio de los virus gigantes, 27 diciembre 2012, Naukas

Abran paso al megavirus, 10 octubre 2010, blog David Castro, BioUnalm.

El gigante de hielo, 6 marzo 2014, Blog de Jóvenes Virólogos de la SEV

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5 comentarios en “Los dominios de la vida: ¿donde caben tres caben cuatro?

  1. Primero de todo, siento lo de Berna.
    Segundo, y yendo al tema que comentas, la presencia de estos nuevos virus más complejos, ¿podría indicar que las bacterias evolucionaron de virus que fueron haciéndose más complejos, hasta derivar en un organismo como LUCA? Es decir, ¿podría ser que todos los organismos del planeta vinieran de cuerpos “semivivos” como son los virus? Quizá sería demasiado perfecto, pero llenaría bien el hueco entre primeros compuestos inorgánicos y LUCA…

    Un abrazo!

    PD: ¿qué es esto de los carnavales de ciencia?

    • 😀 Gracias por comentar 😉

      Pues yo diría que podrían ser la pieza que hiciera encajar virus-bacteria, aunque es algo demasiado complejo como para hacer conjeturas de tales dimensiones. No he dicho, y debería haberlo hecho, que estos virus gigantes cuentan a la vez con parásitos que les infectan, llamados virófagos, que son virus satélites que se aprovechan de los deshechos producto de las infecciones por mimivirus. En resumen, que habría una “cadena alimentaria” de ameba < mimivirus < virófago. Esto complica bastante las cosas como para tener claro qué papel juega cada elemento en la evolución, y respecto si los virus y las bacterias tienen o no un antecesor común. En comparación muchos verían los virus demasiado simples, poco evolucionados, pero a veces la simplicidad es la que sale ganando, y eso lo vemos en la cantidad de virus sin cura y su nivel de patogenicidad y de adaptación al medio, mucho más rápida que la mayoría de las bacterias, cuya complejidad les hace más lentas en la evolución.

      Vaya rollazo te acabo de meter, debe ser que es hora de irse a dormir. En cuanto a lo de los carnavales, llevo un par de meses participando con mis posts. Si divulgas ciencia te recomiendo que te pongas en contacto con las personas que llevan en este momento ambos carnavales, que entres en sus blogs y le eches un vistazo, porque acabas yendo de blog en blog, leyendo posts super interesantes y conociendo a gente encantadora, apasionad@s de la ciencia y grandes divulgadores/as.

      Un abrazo!! 🙂

  2. Pingback: Contribuciones a la Edición XXXVI del Carnaval de Química. | cafedeciencia

  3. Precisamente esta simplicidad sería el puente entre moléculas sueltas en el agua y organismo vivo.
    La verdad es que es muy complejo como para hacer esas conjeturas.

    Pues suena interesante, probaré a participar en el carnaval de biología, a ver qué tal 😉

    Cuídate! 🙂

  4. Pingback: Primer resumen de la XXXI Edición del Carnaval de Biología | Retales de Ciencia

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