La experiencia docente (parte I)

Hace ya tiempo que no escribo en el blog, y esta vez toca algo personal. Hace ya más de dos meses que me metí en el mundo de la enseñanza y el aprendizaje mediante el Máster de Formación del Profesorado. Durante estos dos meses he aprendido muchísimas cosas que me hacen entender la complejidad de la labor docente, cómo pequeños detalles que antes me pasaban desapercibidos ahora pueden ser un mundo para mi entendimiento.

Desde que empezaron las clases mi vida dio un giro. Amoldarme al horario de tardes, a los trabajos en grupo, a conocer nuevas (y grandes) personas, a intentar dar el 100% de mí en esta nueva etapa, a hacer todo por aprender y por aprender a enseñar a aprender, incluso por aprender a enseñar a aprender a aprender (aunque os hagáis un lío con las palabras, es conceptualmente correcto y lógico).

La cosa está en que el run-run de la investigación, aunque algo apagado, sigue aún por mi cabeza. Dando vueltas por mi mente como una espina que no sabe si quedarse o salir. Todo depende (o quiero que dependa) de la resolución de la beca FPI. Es algo en lo que hay ocasiones en que dejo pensar. Por ejemplo, durante las últimas dos o tres semanas, en las que he estado inmerso en un instituto público, el INS L’Alzina, en el distrito de Sant Andreu (Barcelona), como estudiante en prácticas de observación.

Para haceros un breve resumen de la experiencia, os diré que se trataba de asistir a clases de mi profesor-mentor, que imparte Biología y Geología de 4º de la ESO, Ciencias para el Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato y Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente en 1º y 2º de Bachillerato. Mediante estas prácticas no sólo he aprendido (o recordado) temas de Geología que tenía completamente olvidados, sino que también he aprendido muchas y muy útiles cosas que me ayudarán en las prácticas de intervención (allá por Febrero 2015). Aprendes a ver las clases desde otra perspectiva, a observar y analizar cada uno de los alumnos y cómo se comportan. Cosas curiosas como lo que dicen por lo bajini mientras el profesor está explicando, y vas descubriendo poco a poco el ambiente del instituto, pudiendo establecer conexión entre la dinámica de las clases, la actitud de un grupo, la de un alumno respecto a otros y respecto a los profes, cómo cambia la clase de un profesor a otro, etc.

Esta experiencia ha sido totalmente abrumadora a nivel personal. He sentido que una parte de mí desea seguir por este camino. He tenido la sensación de que puedo aportar muchísimo al campo de la educación, un campo que me ha entusiasmado desde que empecé a dar clases particulares, algo relativamente sencillo que, una vez la N pasa de 1 a 30, la red de complejidad que se deja ver es sumamente difícil de manejar, pero a la vez que difícil, atractiva.

No quiero enrollarme mucho más con esto, porque de bien seguro que estas navidades tenga más tiempo para ir comentando más sensaciones que me han ido surgiendo, y que me apetece compartir por aquí.

Os dejo con una foto muy maja de los pasillos que han sido mi casa estas últimas semanas 😀

l'alzina1

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